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1 de abril de 2016

Agentes de Medio Ambiente de las Brigadas de Investigación de Envenenamientos de Fauna colaboran activamente en el mantenimiento de la población de Alimoche en Andalucía

El último censo realizado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la población reproductora del Alimoche ha fijado en 24 el número de parejas establecidas en territorio andaluz durante 2015, una más que la pasada temporada. 

De las 24 parejas censadas en 2015 durante el periodo de cría, 12 se reprodujeron con éxito y 12 fracasaron, en gran parte por la muerte de ejemplares de adultos reproductores (58%). Cabe destacar que desde 2004 los fracasos reproductores relacionados con la mortalidad de adultos han sido 84, otros 14 como consecuencia de molestias y 88 por motivos desconocidos.

A pesar de estos datos, la población andaluza de esta especie en peligro de extinción está sujeta a un declive moderado a razón del 4,70% anual, un hecho que viene determinado por una tasa de mortalidad adulta inusualmente elevada, motivada principalmente por el uso ilegal de cebos envenenados, colisiones con parques eólicos y electrocuciones. A ello hay que sumar las molestias durante el periodo de cría, básicamente producidas por escaladores aunque también por obras forestales, que inciden de manera negativa en el éxito reproductor.

Con el fin de paliar esta situación, la Consejería desarrolla desde 2004 un programa de actuaciones para la conservación del alimoche en Andalucía que tiene como principal objetivo variar la delicada situación que atraviesa esta rapaz, provocada fundamentalmente por causas antrópicas. Esta estrategia está basada en el control de la población reproductora y en la ejecución de las actuaciones necesarias para conseguir la supervivencia de los individuos, la salvaguarda de sus territorios de cría y la consecución de una reproducción exitosa. 

Entre las medidas que llevan a cabo destacan los trabajos de seguimiento de la población reproductora, marcaje de pollos e inmaduros para estudiar la su pervivencia y movimientos migratorios, aporte de alimentos en muladares o un estudio sanitario de la población. A ello hay que añadir la colaboración que mantienen para luchar contra el uso de cebos envenenados el personal técnico de la Estrategia Andaluza contra el veneno de la Junta de Andalucía, Agentes de Medio Ambiente de las Brigadas de Investigación de Envenenamientos de Fauna (BIVE), el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y los principales colectivos implicados, el ganadero y el cinegético.


El alimoche, al igual que las otras aves necrófagas, es muy beneficiosa ya que al alimentarse de carroña reduce el riesgo de epizootias y ayuda a controlar riesgos epidemiológicos de numerosas especies silvestres, cinegéticas o ganaderas susceptibles al contagio de enfermedades por exposición a cadáveres de otros animales, especialmente de grandes mamíferos. Es también la más pequeña de las cuatro rapaces estrictamente carroñeras europeas y una de las más oportunistas en cuanto a su ecología trófica, alimentándose de cualquier tipo de carroña (mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios), basuras domésticas, excrementos e insectos, lo cual la hace muy vulnerable al veneno, la principal causa de mortalidad.

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